Screen width of at least 320px is required!
/
Tener datos es fundamental, como ha demostrado el estudio sobre la extinción de los insectos. Pero tener datos también es importante fuera de la ciencia. Por ejemplo, cuando uno tiene que decidir qué hacer con su futuro, como veremos en la siguiente noticia.

Pan para hoy, y hambre para mañana

29 January 2029
Pan para hoy, y hambre para mañana
Stas Knop / Shutterstock.com
Hemos comentado en alguna ocasión, en programas anteriores, que la crisis financiera de 2008 golpeó muy duramente a España. Pero un artículo sobre el abandono escolar en nuestro país, publicado por eldiario.es el pasado 2 de febrero, parece darles la razón a quienes afirman que la crisis también tuvo cosas buenas.

En 2008, el porcentaje de jóvenes que no finalizaban la educación secundaria en España estaba en un alarmante 31%. Desde entonces, la cifra ha ido bajando año tras año, hasta quedar aproximadamente en un 18% a finales de 2018; todavía tres puntos por encima del objetivo europeo para 2020, pero lejos del porcentaje astronómico de hace una década.

El problema es que, si la economía española sigue mejorando, es probable que el abandono escolar vuelva a aumentar. De hecho, en las gráficas publicadas por eldiario.es ya puede apreciarse que, en algunas Comunidades Autónomas, el abandono ha dejado de bajar, y amenaza con comenzar a subir de nuevo.

¿Cómo se explica esta situación? Si una familia no llega a fin de mes, puede entenderse que, en cuanto tengan edad de trabajar, los hijos dejen de estudiar y se pongan a buscar un empleo. Pero, con una economía más saneada, ¿no debería haber más familias que puedan permitirse dejar estudiar a sus hijos?

Los datos recogidos en diversos estudios sobre el abandono escolar explican esta aparente paradoja. La realidad es que solo un 20% de los chicos que abandonan sus estudios aduce “motivos familiares”. Un 25% afirma que deja de estudiar simplemente porque encontró trabajo, y otro 25% dice tener la percepción de que continuar con los estudios no le ayudará a incorporarse al mercado laboral.

La conclusión, por tanto, es que los jóvenes españoles que dejan los estudios lo hacen mayoritariamente porque quieren, no por necesidad. Un torrente de datos demuestra que se equivocan. Casi un 30% de estos chicos acabará desempeñando empleos no cualificados, y de baja remuneración. Y, cuando llegue la siguiente crisis, serán los primeros en perder su empleo. A nivel macroeconómico, la OCDE estima que el abandono escolar le cuesta a España muchos millones de euros al año, y que dificulta el desarrollo de una economía robusta a largo plazo.

Los datos sobre el abandono escolar indican que los hijos de padres con estudios no suelen abandonar su educación. Como sociedad, haríamos bien en esforzarnos por convencer a los otros chicos de que acaben sus estudios. En otro caso, desgraciadamente sabemos lo que les espera: pan para hoy, y hambre para mañana.