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Como veíamos en la noticia anterior, estar informados es fundamental… pero después hay que actuar. Hace tiempo que se conocen las consecuencias del tabaco, no solo para los fumadores sino también para quienes están a su alrededor. Ahora la Justicia andaluza ha decidido actuar sobre ello.

Cuando los niños fuman

Nunca he comprado tabaco. Sin embargo, ahora sé que, durante años, fui fumadora. Mis padres fumaban constantemente —varios paquetes al día— y, viviendo en un piso pequeño, quién sabe cuánto tiempo pasé respirando el humo de sus cigarrillos. Cientos de horas. Miles, quizá.

Los efectos nocivos del tabaco sobre la salud hace años que se conocen, de manera que, hoy en día, la mayoría de fumadores sabe a qué atenerse. Si con los años desarrollan un cáncer de pulmón, o de garganta, no pueden echarle la culpa a nadie, más que a ellos mismos.

Con los fumadores pasivos, la cosa cambia. Muchos, probablemente la mayoría, no escogen su situación. Y, sin embargo, el humo que respiran es igual de nocivo que el que inhalan los fumadores. Particularmente injusto es el caso de los hijos de fumadores, porque ni siquiera son conscientes del riesgo al que están expuestos. Pero las consecuencias son muy reales: estudios de la Sociedad Americana del Cáncer demuestran que los hijos de fumadores enferman más que otros niños, tienen más infecciones de pulmón, y tosen con más frecuencia de lo normal, entre otros efectos adversos.

Al irse haciendo mayores, no obstante, los hijos de fumadores van adquiriendo consciencia de su situación. Es el caso de dos niños andaluces, de 10 y 13 años de edad, cuyos padres se han divorciado recientemente. Aunque padre y madre disfrutaban inicialmente de custodia compartida, la madre decidió recurrir, alegando que el padre fumaba constantemente en presencia de los chicos.

Como contaba el diario La Vanguardia el pasado 5 de febrero, el caso acabó en el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), que quiso escuchar a los menores. Además de confirmar que el padre fumaba un cigarrillo tras otro, los chicos expresaron —sin indicios de manipulación, según el TSJA— una gran preocupación por tener que estar en un ambiente cargado de humo.

El TSJA ha resuelto conceder la custodia exclusiva a la madre, considerando que “el proceder del padre pone en situación de peligro la salud de los menores de forma absolutamente irresponsable”. Algunos seguramente crean que retirar la custodia al padre por fumar sea extremo. Yo lo veo completamente razonable. Sobre todo, teniendo en cuenta que el padre probablemente pueda recuperar la custodia compartida si deja de fumar en presencia de sus hijos. Que salga a fumar al balcón. O, mejor incluso, que deje el tabaco. Sus dos hijos se lo agradecerán. Y sus dos pulmones también.