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Como hemos visto en las noticias anteriores, en el mundo sobran problemas. Nuestros dirigentes tienen trabajo que hacer, pero algunos parecen interesados en crear problemas, más que en resolverlos...

Trump, enemigo de la democracia

Según parece, Carl Bernstein y Bob Woodward, la mítica pareja de periodistas que, escribiendo para el Washington Post, destaparon el escándalo Watergate, siguen hablando todas las semanas. El pasado 8 de agosto, estuvieron comentando el 44º aniversario de la dimisión del expresidente de Estados Unidos Richard Nixon, a consecuencia del Watergate.

Existen diversos paralelismos entre el Watergate y la trama rusa de Trump. Pero, como observó Bernstein en una entrevista reciente, hay una diferencia fundamental entre ambos asuntos: con el Watergate, el sistema funcionó, mientras que, en el caso actual de la trama rusa, todavía está por verse si ocurrirá lo mismo.

Yo estoy convencido de que Donald Trump lleva trabajando desde el primer día de su presidencia, y probablemente desde mucho antes, para corromper el sistema. Incluso para destruirlo. Es la única conclusión lógica, viendo sus constantes asaltos contra la independencia de los jueces, y contra todos los mecanismos establecidos por el sistema para controlar el poder presidencial.

Otro de los pilares del sistema democrático que Trump ataca a menudo, y de manera virulenta, son los medios de comunicación. Prácticamente a diario, el presidente se refiere a los medios independientes como “fake news”. Pero, no contento con ello, últimamente Trump ha introducido un nuevo mantra tóxico para referirse a los medios: “el enemigo del pueblo”.

En respuesta, el periódico Boston Globe decidió instar a la prensa escrita americana a publicar de manera coordinada, el pasado 16 de agosto, un editorial condenando los ataques de Trump a los medios. Cientos de periódicos secundaron la propuesta, rechazando, cada uno con sus propias palabras, la conducta del presidente.

No toda la prensa americana participó. La revista Politico, por ejemplo, no tomó parte, asegurando que la iniciativa resultará contraproducente, proporcionándole evidencia a Trump de que sus ataques están fundados. No estoy muy de acuerdo con la objeción de Politico… pienso que está más que demostrado que el presidente no opera en base a evidencias. Otra cosa es que utilice la iniciativa del Globe como pretexto para continuar con sus ataques. Cualquier excusa es buena.

Quizá de manera previsible, el Wall Street Journal tampoco participó, alegando que debe respetarse la libertad de expresión del presidente. Este medio también calificó los ataques de Trump como “retóricos”. A mí no me parecen en absoluto retóricos. Nada en la actitud, ni el historial de Trump, me hace pensar que lo sean. Al contrario, creo que son amenazas expresadas en sentido estrictamente literal. Y extremadamente graves y peligrosas. La lucha continúa.