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Muy buenos días, queridos oyentes, yo soy Carolina y les doy la bienvenida a una nueva edición de nuestro programa informativo semanal. Hoy estamos a miércoles 15 de agosto. Como cada semana, comentaremos las noticias más relevantes de América Latina, sin perder de vista lo ocurrido en el resto del mundo.

Para empezar, hablaremos de una decisión muy importante que tuvo en vilo a los costarricenses durante varios meses. También sabremos por qué volvieron a ser noticia los niños del equipo de fútbol tailandés que quedaron atrapados en una cueva hace pocas semanas. Luego, hablaremos del cambio de mando en Colombia y descubriremos por qué Ecuador quiere retirar la estatua de un expresidente argentino.

Comencemos entonces con Costa Rica, un país que lleva meses esperando que la justicia tome una decisión sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo.

La justicia de Costa Rica posterga el matrimonio igualitario

La Sala Constitucional de Costa Rica sentenció la semana pasada que el matrimonio no debe limitarse a parejas formadas por un hombre y una mujer. Según esta corte, que es la máxima autoridad judicial en dicho país, es inconstitucional prohibir que los ciudadanos homosexuales se casen o establezcan uniones legales.

Si bien esta decisión es un gran paso en la defensa de los derechos civiles en este país centroamericano, aún es demasiado pronto para celebrar. El fallo de la Sala Constitucional no legaliza de manera automática el matrimonio igualitario, sino que le da a la Asamblea Legislativa un plazo de 18 meses para que apruebe una nueva legislación que incluya la unión entre ciudadanos homosexuales. Si después de ese tiempo los legisladores no han llegado a ningún acuerdo, las normas que prohíben el matrimonio igualitario perderán su validez.

Muchos han criticado esta decisión por considerarla contradictoria: la corte dice que es inconstitucional prohibir el matrimonio igualitario pero, a la vez, da permiso para que algo inconstitucional siga en vigor durante 18 meses. Además, deja la responsabilidad en manos de la Asamblea, una cámara bastante conservadora donde será muy difícil que se llegue a un acuerdo con respecto a este tema.

Sin embargo, habilitar el matrimonio igualitario de la noche a la mañana tampoco sería muy fácil.

Como la gran mayoría de los países latinoamericanos, Costa Rica es una nación conservadora donde este tipo de temas generan mucha división. Tanta, que en las elecciones presidenciales de febrero hubo un solo factor que concentró el debate político: el matrimonio homosexual.

Según encuestas citadas por medios de comunicación nacionales, 6 de cada 10 costarricenses no aprueban que dos personas del mismo sexo puedan casarse. Hay que recordar que el fallo de la Sala Constitucional ni siquiera se debe a una iniciativa propia de la justicia de Costa Rica o del gobierno. Fue la Corte Interamericana de Derechos Humanos la que declaró inconstitucional la prohibición del matrimonio igualitario en Costa Rica.

Ante tanta polarización, tal vez estos 18 meses puedan servir para que los costarricenses que se oponen al matrimonio homosexual puedan ir acostumbrándose a la idea de que éste pronto será legal. El gobierno podría aprovechar este tiempo para poner en marcha campañas informativas sobre los derechos civiles en los que se basó la Corte Interamericana. También podría concientizar a la población sobre la importancia de respetar un derecho legalmente reconocido.

Es verdad que postergar la anulación de esta prohibición es una decisión cuestionable, pero tal vez sirva para facilitar una transición menos traumática y conflictiva.