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Ahora vayamos a Colombia, donde un nuevo presidente de la República asumió el poder la semana pasada. Su nombre es Iván Duque y pertenece al partido del expresidente Álvaro Uribe, una figura con posiciones muy contrarias a las del mandatario saliente: Juan Manuel Santos.

Muchos medios de comunicación colombianos cubrieron la noticia centrándose en la figura de Duque y en las promesas de cambio que hizo en su discurso inaugural. Pero, en el extranjero, era otra la cuestión que concentraba la atención: ¿por qué Santos, el presidente que consiguió acabar con una guerra de seis décadas, dejó el puesto con una popularidad tan baja?

Iván Duque asume la presidencia de Colombia

El expresidente de Colombia, Juan Manuel Santos deja el poder con uno de los mayores índices de desaprobación de la historia reciente del país. Solo otro mandatario lo superó en los últimos años: Andrés Pastrana.

El porcentaje de la población que rechaza a Santos se sitúa entre el 59% y el 61%, según diferentes encuestadoras. Muy por debajo del 74% que tuvo Álvaro Uribe, hace ocho años.

Estas cifras resultan paradójicas si se tiene en cuenta que Santos consiguió algo que ninguno de sus predecesores pudo realizar en 60 años: poner fin al conflicto con las FARC, la guerrilla más antigua y poderosa de América Latina. En 2016, tras una larga negociación, Santos y sus colaboradores lograron que los guerrilleros firmaran un acuerdo de paz, terminando así con décadas de lucha armada que dejaron millones de muertos y miles de desplazados.

El acuerdo fue percibido como un gran triunfo por la comunidad internacional. Ese mismo año, Santos fue nombrado Premio Nobel de la Paz, convirtiéndose en el primer colombiano en recibir este galardón.

El expresidente Uribe, un político aún muy influyente en Colombia, criticó severamente el pacto con las FARC. Según él, el gobierno colombiano cometía un error en negociar con la guerrilla. Sus críticas tuvieron enorme influencia en el país, y consiguieron que la población rechazara en un referéndum el primer pacto que Santos había conseguido con las FARC.

Pero Santos fue rápido en reaccionar y convenció a los guerrilleros para que hicieran algunas modificaciones en el documento. Así logró un nuevo acuerdo que sí salió adelante.

La persistencia del mandatario colombiano ha generado una imagen muy positiva a nivel internacional. Según un sondeo realizado por la encuestadora Ipsos, en abril de este año Santos era el presidente con mejor reputación entre los líderes de América Latina. Su aprobación alcanzaba el 79%.

Entonces, ¿por qué el índice de aprobación de Santos es tan bajo en Colombia?

Según los expertos, uno de los motivos es precisamente el acuerdo de paz con las FARC. Como dijo el politólogo colombiano Fernando Posada en una entrevista al portal BBC Mundo: “Nunca es popular ceder ante el enemigo”.

La negociación fue larga y polémica y en este tipo de situaciones es difícil evitar que algunos sectores de la población se sientan decepcionados. Pero, pese a la mala opinión que muchos de sus compatriotas tienen de él, Santos no se arrepiente de su gestión. Como él mismo dice, la popularidad es “una caricia efímera para la vanidad”. Y, sobre todo, es algo que él está dispuesto a sacrificar “a cambio de una sola de las vidas salvadas” por el acuerdo que firmó.