Screen width of at least 320px is required!
/
Veamos que pasó al otro lado de la frontera sur de Colombia, es decir, en Ecuador. Como muchos otros países latinoamericanos, Ecuador está involucrado en el caso Odebrecht, una red de corrupción que ha indignado a muchos ciudadanos a lo largo y ancho de la región.

Recordemos que Odebrecht es una importante empresa de construcción brasileña, acusada de realizar pagos a varios gobiernos a cambio de contratos para obras públicas. Su red de corrupción llegó a ser tan grande que incluso ha hecho caer a algún mandatario, como el expresidente peruano Pedro Pablo Kuczynski.

Pero volvamos a Ecuador, donde la Asamblea Nacional decidió realizar un acto simbólico contra la corrupción. ¿Cómo lo hizo? Ordenando que se retire la estatua del expresidente argentino Néstor Kirchner.

Ecuador retirará la estatua de Néstor Kirchner por considerarla un “símbolo de corrupción”

La semana pasada, la Asamblea Nacional de Ecuador aprobó —con 72 votos, de un total de 137— una moción para retirar de manera inmediata una estatua de Néstor Kirchner, el expresidente argentino que falleció en 2010 de un paro cardíaco.

Quienes apoyan retirar la estatua consideran que ésta es un símbolo de corrupción. El motivo es que Argentina es otra de las naciones afectadas por el escándalo de Odebrecht y muchas de las acusaciones caen sobre Kirchner.

La estatua fue donada por Cristina Fernández, la esposa de Kirchner y también expresidenta de Argentina. Se la otorgó a la sede de la Unión de Naciones Sudamericanas, mejor conocida como UNASUR, porque su marido fue el primer secretario general de la organización.

La estatua, realizada en bronce, mide unos 2,30 metros de altura y pesa unos 600 kilos y muestra a Kirchner señalando hacia arriba.

El presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, el mes pasado anunció que haría los trámites para que la UNASUR le devuelva el edificio que ocupa actualmente. Según él, la organización no está funcionando como debería. No alcanzó la relevancia que se esperaba y varios países, en los últimos tiempos, la han abandonado. En su lugar, Moreno planea construir una universidad.

Muchos se preguntaron, durante un tiempo, si el gobierno mantendría la estatua en la nueva universidad, pero la Asamblea por fin se ha encargado de resolver el misterio.

No me parece mal que un parlamento tome la decisión de retirar una estatua para fomentar la lucha contra la corrupción. Pero tampoco creo que se trate de una decisión que deba ser aplaudida ciegamente.

A lo largo del tiempo, la Asamblea Nacional ecuatoriana tuvo varias oportunidades de mostrar su rechazo hacia la corrupción y no las aprovechó. Por ejemplo, en marzo de este año, la Cámara rechazó la asistencia de las Naciones Unidas. El asambleísta Héctor Yépez había solicitado el envío de una comisión a Ecuador para investigar la corrupción en el país. Sin embargo, la Asamblea no aprobó la moción, porque 61 miembros se abstuvieron.

Si la Asamblea quiere realizar alguna acción contundente y significativa para demostrar que no está dispuesta a tolerar la corrupción, lo más valiente sería actuar con transparencia.

La Cámara intentó sacudirse las sospechas de corrupción que pesan sobre sus diputados criticando la corrupción ajena. Y se fue tan lejos en este intento que ni siquiera atacó a un corrupto local sino a un supuesto corrupto extranjero y fallecido. Alguien que no puede defenderse.

Quizá hubiera sido más noble limpiar la corrupción en casa antes de criticar la de otro país.