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Mientras todas estas cosas pasaban en América Latina, fuera de la región hubo un escándalo que indignó a muchas personas en todo el mundo. En tiempos de “MeToo”, el movimiento feminista que denuncia los abusos y desigualdades que sufren muchas mujeres, Japón descubrió que una de sus escuelas de medicina había ideado todo un sistema para tener más hombres que mujeres entre sus estudiantes.

Pese a su desarrollo económico, en Japón el machismo todavía está muy arraigado. Aún así, pocos sospechaban que se pudiera llegar a estos niveles.

Una escuela de medicina japonesa admite haber alterado las pruebas de ingreso para que hubiera menos mujeres entre sus estudiantes

Lo que empezó como la investigación de un ingreso sospechoso en la escuela de medicina de la Universidad de Tokio terminó en un escándalo que ha llevado a muchos japoneses a preguntarse qué tanto ha avanzado realmente su país en temas de igualdad de género.

Las autoridades japonesas estaban investigando si la universidad había admitido al hijo de un importante funcionario del gobierno, a cambio de recibir más fondos públicos. En medio de esa investigación, se descubrió que la escuela de medicina había estado rebajando las notas de las mujeres en las pruebas de ingreso. Una acusación que la Universidad de Tokio acabó confirmando, la semana pasada, después de hacer una indagación interna. Según la institución, esta discriminación se realiza, al menos, desde 2006.

Las pruebas de ingreso consisten en diferentes ejercicios, siendo uno de los más importantes la redacción de un ensayo. Un ejemplo de cómo se manipulaban los resultados es que, este año, la escuela les quitó el 20% del puntaje a las mujeres que se presentaron, mientras les dio al menos 20 puntos extra a los solicitantes hombres, excepto a los que habían fallado las pruebas más de tres veces.

¿Por qué la universidad aplicaba esta discriminación? Según lo que la misma institución ha declarado, el objetivo era que hubiera más doctores que doctoras en el país. La dirección de la escuela no quería que el porcentaje de mujeres en sus aulas excediera el 30% porque, según decían, las mujeres suelen abandonar sus carreras cuando tienen un hijo.

Japón es un país que ha avanzado mucho en las últimas décadas, pero en materia de machismo, todavía le queda un largo camino por recorrer. Según el ranking de igualdad de género realizado por el Foro Económico Mundial, esta nación asiática se encuentra en el puesto 114 de 144.

El ejemplo de discriminación de género que hemos comentado es muy grave. Y, en mi opinión, el hecho de que se haya dado en el ambiente educativo hace que este comportamiento sea aún más preocupante.

Las aulas suelen ser el primer lugar donde se llega a conseguir la igualdad de género. Pero a veces también en los países desarrollados la discriminación contra las mujeres sigue muy vigente. Las mujeres son mayoría en las universidades, a menudo obtienen becas y primeros puestos, pero sus éxitos no siempre se reflejan en el mundo laboral.