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...en Gran Bretaña por fortuna no se puede hablar de déspotas ni de dictadores. Más bien al contrario: quizá haya un exceso de democracia consultiva, un exceso que ha llevado al Reino Unido a un callejón sin salida llamado Brexit. Veamos a continuación cuáles han sido las últimas consecuencias de aquella descabellada aventura...

El Brexit: un nuevo capítulo de The Walking Dead

29 January 2029
El Brexit: un nuevo capítulo de <i>The Walking Dead</i>
Alexandros Michailidis / Shutterstock.com
El Brexit está amenazando con dejar un camino repleto de cadáveres. No se asusten: de cadáveres políticos, se entiende. El primero en hacerse el harakiri, es decir, en enterrar su carrera política, fue David Cameron. El ex Primer Ministro británico tuvo la genial idea de convocar un referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en Europa cuando nadie, más allá de los euroescépticos de siempre, se lo pedía. Previendo que obtendría por goleada un resultado a favor de la permanencia, calculó muy mal las consecuencias. Aquella fatal y errónea suposición le obligó a renunciar a su cargo de primer ministro. Le sucedería la batalladora Theresa May, una mujer sin duda aguerrida y tenaz sobre quien, sin embargo, uno tiene serias dudas acerca de si está trabajando por llevar a buen puerto el Brexit, o si, simplemente, está luchando por su supervivencia política. La verdad, uno tiene la impresión de que May es un muerto en vida, una especie de zombie que va deambulando por los pasillos del Parlamento británico como alma en pena , suplicando a quienes se encuentra a su paso, ya sean tories o laboristas, que por favor acepten de una vez por todas su plan para el Brexit. Un plan que, de más está decir, nadie termina de entender por completo, y mucho menos de aprobar.

La falta de acuerdo en torno al Brexit está resquebrajando la unidad del partido conservador. El pasado 21 de febrero, tres diputadas anunciaron que, debido a la deriva en la que se encuentra todo el proceso de divorcio de Europa, abandonaban el partido para integrarse a un grupo independiente dentro del Parlamento británico. Se unían así a los nueve diputados laboristas que la semana pasada también decidieron abandonar su partido. Y es que las víctimas no se cuentan solamente en el bando conservador. No. Todo este envenenado proceso también ha dejado bastante herido al partido laborista. Definitivamente el Brexit no perdona a nadie. Los diputados laboristas que han renunciado critican a Jeremy Corbyn, el líder del partido, una posición bastante pasiva y tibia en relación a las actitudes antisemitas que se están expandiendo por todo el territorio británico. También le han reprochado que no haya asumido una posición más firme a la hora de exigir la repetición de un segundo referéndum acerca del Brexit. Tal presión finalmente obtuvo frutos. El pasado 25 de febrero, Corbyn cedió y anunció públicamente que apoyaría la repetición de dicho referéndum. En cualquier caso, no se sabe muy bien cuál será la primera cabeza en rodar, si la de Theresa May o la de Jeremy Corbyn. Lo único cierto es que todo este proceso, que no se sabe muy bien adónde va, amenaza con dejar el campo de batalla plagado de cuerpos insepultos. Lo más irónico de todo el asunto es que, muy probablemente, al final no habrá más remedio que repetir la consulta con la esperanza de que —esta vez— salga como resultado la permanencia en Europa. Con lo cual todo este desastre político se transformaría, finalmente, en un simple… mal recuerdo.