Mauricio Macri logra calmar a los gobernantes chinos
24 May 2017
Es por todos sabido que China está comprando medio planeta, literalmente. Sus inversiones multimillonarias se expanden por los cinco continentes. A cambio de construir en innumerables países infraestructuras faraónicas (autopistas, represas, centrales nucleares, etc.), el gigante asiático demanda en compensación recursos naturales, principalmente ligados a la energía y la alimentación. Con una clase media emergente que no para de aumentar y que, digámoslo claramente, va devorando todas las materias primas del globo, los líderes chinos se ven obligados a buscar por doquier recursos con los que saciar la creciente avidez de sus ciudadanos. Y, como no podía ser de otra manera, China le ha puesto el ojo a Argentina. No en vano, y según las propias palabras del presidente Mauricio Macri, “Argentina produce alimentos para 400 millones de habitantes, y esperamos duplicar esa cifra en 5 u 8 años; estoy seguro de que con la ayuda del empresariado chino lo podremos hacer”. Los ciudadanos asiáticos pueden comenzar a sobarse la barriguita con satisfacción.Pero claro, siempre surgen problemas. La expresidenta Cristina Kirchner, en su afán populista e izquierdista por encontrar inversores a