El derecho a permanecer calladas
7 February 2018
La ola del movimiento #metoo, iniciado recientemente en Hollywood, rompió finalmente en Colombia, y con mucha fuerza. La reconocida periodista Claudia Morales publicó, el pasado 19 de enero, una columna en el diario El Espectador, donde denunció haber sido violada por un ex-jefe muy poderoso. Y lo que pudo parecer un caso más, entre tantos repudiables de abuso sexual, se convirtió en un escándalo para la vida política colombiana. Les cuento por qué.En su columna “La Defensa del Silencio”, la periodista describe sin detalles las circunstancias de su violación, pero negándose a revelar el nombre del agresor, a quien prefiere llamar “Él”. “Un hombre relevante de la vida nacional (…) lo oyen y lo ven todos los días (…) tiene un amplio margen de peligrosidad (…) y todo el poder para poderse salir con la suya”, escribe Morales. Como no hay nada más atractivo que lo oculto, inmediatamente los usuarios de las redes sociales y los medios de comunicación hicieron la lista de los sospechosos, en la cual aparecen importantes directores de medios, políticos reconocidos y – ¡vaya sorpresa! – un expresidente: el polémico Álvaro Uribe Vélez, con quien Morales trabajó en la Secretaría de Prensa en