Brasil autoriza de nuevo las terapias para homosexuales
27 September 2017
Ahora los veo por todas partes. En las esquinas de cualquier ciudad. Son muy silenciosos, respetuosos, discretos. Y muy numerosos. Se están reproduciendo como hongos. Están ganando adeptos, poder y dinero. Mucho dinero. Son los miembros de las iglesias evangélicas. Se apostan en alguna esquina, siempre en reducidos grupos de dos o tres personas, y esperan con paciencia y una sonrisa congelada en los labios a que tú te lleves uno de los folletos que gentilmente regalan. Me he llevado alguno en más de una ocasión, por simple curiosidad. Me gustan los dibujos de Jesucristo. Siempre sale muy apuesto. Hermosa cabellera lacia de color castaño claro. Ojos azules. A veces es hasta un poco fornido. Provoca ser su amigo. Aunque en realidad no tiene mucha pinta de haber sido un judío de Palestina. Y también me llaman mucho la atención los temas que siempre abordan. La enfermedad de la homosexualida