Fidel Castro y el culto a la personalidad
4 January 2017
Fidel Castro, al parecer, no estuvo callado ni aun a punto de morir. El líder cubano, fallecido el pasado 25 de noviembre, dejó un último deseo que, hace unos días, le fue concedido. Esto es, una última voluntad que, en cierta forma, contradice sus casi 50 años en el poder.El 27 de diciembre, la Asamblea Nacional de Cuba prohibió el uso en espacios públicos del nombre y la imagen del líder. Dice la ley: “Se prohíbe emplear su nombre para denominar instituciones, plazas, parques, avenidas, calles y otros lugares públicos, así como también cualquier tipo de condecoración, reconocimiento o título honorífico”. Además, en relación al uso de su figura, la ley impide: “erigir monumentos, bustos, estatuas, tarjetas conmemorativas y otras formas similares de homenaje”.
El tema de fondo, según esta última voluntad de Fidel, es evitar que su nombre y su figura se conviertan en un culto a la personalidad. En otras palabras, el líder máximo no quería que le ocurriera lo mismo que al Che Guevara, imagen tan vendida, y gastada, que poco remite a un ideal revolucionario. Y es que Fidel parecía ser consciente de que el capitalismo adopta cualquier símbolo y lo vuelve un producto de consumo.