Los chalecos amarillos consiguen doblegar a Emmanuel Macron
19 December 2018
La sociedad francesa siempre ha destacado por su carácter insumiso y rebelde. No conforme con haber sido la cuna de una revolución cuyo importante legado sacudió las bases de todo Occidente, el país galo ha continuado dando muestras de su inconformismo a lo largo de los últimos dos siglos. Ya nos hemos acostumbrado a las imágenes de protestas, manifestaciones, marchas y huelgas que suelen paralizar a gran parte del territorio francés. Sin embargo, hacía mucho tiempo que no se recordaban unas protestas de tal magnitud como las que desde hace algo más de un mes afectan a todo el país, y principalmente a su capital. Quizá la última vez que una masa iracunda logró poner contra las cuerdas al gobierno francés fue durante las ya legendarias jornadas de mayo del '68.No obstante, el autoproclamado movimiento de "los chalecos amarillos" guarda algunas diferencias importantes con aquellas protestas de hace exactamente medio siglo. En contraposición con la amplia agrupación estudiantil y obrera que protagonizó el '68 —cuyos líderes eran conocidos por todos— los chalecos amarillos son un movimiento no jerarquizado y horizontal. Es por ello que el presidente Emmanuel Macron lo ha tenido bastan