El fútbol tampoco escapa a la billetera china
18 January 2017
Me parece que para nadie es un secreto, a estas alturas de la vida, que China está comprando el planeta entero. Van todos ellos muy calladitos, con mucho disimulo, apenas los vemos alrededor, nunca llaman la atención, pero de pronto… ¡Boom!... cuando te das la vuelta ya hay una nueva tienda china o un bar chino en la esquina. Hasta parece magia. Magia china. En mi barrio ya casi no hay bares, restaurantes o tiendas que no estén regentados por los siempre muy discretos ciudadanos chinos.Lo compran poco a poco todo a su paso. Nada se resiste: territorios gigantescos en África para sembrar sus propios alimentos, mataderos industriales de animales en los Estados Unidos para abastecerse de carne… por comprar, hasta dicen por ahí que han comprado el logotipo de la ciudad de Nueva York, aunque no sé yo si aquello es otra de tantas leyendas urbanas relacionadas con los chinos.
Una prueba más de este silencioso avance es el mundo de los deportes. El pasado 30 de diciembre nos despertamos con la noticia de que Carlos Tévez, uno de los jugadores más icónicos de la historia del fútbol argentino, acababa de ser comprado por el equipo de fútbol de Shanghai. Pero lo más impactante de todo