Sin electricidad y con temperaturas bajo cero
20 January 2021
Marta Fernandez Jimenez / Shutterstock.com
Las agencias meteorológicas españolas
venían advirtiendo, desde hacía varios días, acerca de
la enorme borrasca de nieve que se avecinaba sobre el país.
Sin embargo, pese a las múltiples advertencias,
la tormenta bautizada como “Filomena”
tomó a millones de ciudadanos por sorpresa. En la noche del 8 de enero,
la mayor nevada que se recuerda en más de medio siglo
irrumpió con terrible fuerza sobre gran parte del territorio nacional.
Bien es cierto que ni las propias agencias de meteorología
esperaban que aquella borrasca fuera de tanta intensidad. Aquello, sumado a
la imprevisión de los ciudadanos y a que España es un país
poco acostumbrado a estas espectaculares tormentas de nieve, ocasionó que la actividad en muchas ciudades, sobre todo en Madrid,
se congelase (nunca mejor dicho) durante varios días consecutivos. Millones de españoles
se vieron obligados a permanecer recluidos en sus domicilios
y sin posibilidad de usar sus vehículos para desplazarse. Tras la tormenta, una conclusión principal y obvia
se pudo extraer: España es un país que no está preparado
para encarar este tipo de situaciones, a diferencia de los países europeos
situados más al norte del continente.
Pero quienes