Plaza Tahrir, diez años después
3 February 2021
Maks Ershov / Shutterstock.com
El día en el que el presidente de Egipto, Hosni Mubarak,
renunció a su cargo, me acordé de mi abuelo Daniel. Este próximo 11 de febrero
van a cumplirse diez años de aquella fecha, culminación de la histórica protesta del 25 de enero anterior, en la plaza Tahrir.
Fue una jornada agitada en la redacción de noticias en la que, en ese invierno de 2011, recién
había comenzado a trabajar. Se escuchaba el estruendo de una radio británica, de una televisión árabe,
y el furioso repiqueteo de decenas de dedos sobre los teclados. Y
fue en aquel fragor que, de repente,
pensé en mi abuelo Daniel. Él poseía la sabiduría que
viene de haber vivido tres cuartas partes del siglo XX, y conocía como nadie el refranero español. Por eso lo imaginé
tensando su espeso bigote con
la sonrisa más pícara, más cómplice. Habría dicho: “Cuando las barbas de tu vecino veas cortar,
pon las tuyas a remojar”. Es decir, presta buena atención a cuanto ocurre en la casa de al lado: podrías ser el siguiente.
Con este colorido comentario, mi abuelo
se habría referido a lo ocurrido, unas semanas antes, en Túnez. El 14 de enero, el presidente tunecino Ben Alí
se había visto forzado a dimitir, tras una ola de masivas protest