La infancia ucraniana sufre la peor injusticia de la guerra
9 March 2022
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De entre todos los lamentos que
se han estado escuchando estos días en los hospitales de Mariúpol, en el sudeste de Ucrania, un llanto
resonó por encima de todos los demás el pasado 4 de marzo: las lágrimas de Marina Yatsko, víctima de la mayor crueldad imaginable en la guerra. Marina
entró corriendo al centro hospitalario, con
la camiseta ensangrentada y un terrible gesto de pavor en el rostro. Frente a ella corría su novio, Fedor, con el hijo de ambos en brazos,
envuelto en una manta y malherido por los bombardeos. Los médicos
pusieron todo su empeño en salvar la vida del bebé, de tan solo 18 meses, pero
no pudieron evitar la muerte del pequeño Kirill.
Una semana antes, durante los primeros ataques del
ejército ruso sobre Kiev, nacía una niña en una
estación del metro de la capital ucraniana, utilizada por la población como
refugio antiaéreo improvisado. La agente de policía Mykola Shlapak asistió en el
parto a la madre, de 23 años, y consiguió una ambulancia para
trasladar a la recién nacida a un hospital. Mia y su mamá sobrevivieron a un
alumbramiento en condiciones deplorables. Decenas de bebés están viniendo así al mundo debido a este conflicto, en
todo tipo de sótanos y esta