Donald Trump cede ante la presión y ordena una pausa en la mayoría de los aranceles
16 April 2025
Joshua Sukoff / Shutterstock.com
Debe de ser bastante frustrante para cualquier persona tener la convicción durante cuatro décadas de que una idea es brillante y luego, cuando finalmente logra llevarla a cabo,
darse cuenta de que esa idea era nefasta. Esa persona en concreto no es otra que el presidente estadounidense. Y su "fantástica" idea era
imponer altos aranceles a prácticamente todo el planeta. Aquello,
supuestamente, iba a ser una panacea para Estados Unidos.
En fecha tan lejana como 1987, ya Donald Trump había pagado de su bolsillo
grandes anuncios publicitarios en los periódicos, unos anuncios en los que
pregonaba las bondades de gravar con aranceles a los países rivales (ya sabemos que el presidente
sólo ve despiadados competidores a su alrededor). Al fin, después de tanto tiempo de espera,
pudo hacer realidad su viejo sueño. Y el resultado no pudo ser más inmediato, y más desastroso. Janet Yellen, expresidenta de la Reserva Federal,
lo resumió a la perfección hace unos días con las siguientes palabras: "Es
la peor herida autoinfligida, nunca antes vista, que una Administración impone a una economía que funciona bien".
El pasado 3 de abril,
apenas entraron en vigor la mayoría de los aranceles prometidos,