Un nuevo mapamundi hace justicia a la grandeza de África
30 September 2026
JWCohen / Shutterstock
En la
célebre e imponente novela
La Montaña Mágica, de Thomas Mann, uno de los protagonistas
pronuncia esta frase ya bastante conocida: “Todo es política”. Algo similar opinaba, muchos siglos antes, Aristóteles,
al afirmar que el ser humano es un “animal político”. Y es que todo acto, todo gesto, todo símbolo,
por más nimio que parezca, puede tener un significado político: un saludo,
una indumentaria, un corte de pelo,
una señal hecha con la mano, una pieza artística... Hasta un mapa puede tener un gran valor político.
Ya lo hemos visto, por ejemplo, con la controversia surgida a raíz de la decisión de Donald Trump de
cambiar los nombres del Golfo de México y del Lago Ontario.
No hay neutralidad en un mapa. Ni siquiera en un simple mapa físico o topográfico. Y
mucho menos puede haber neutralidad cuando en ese plano
los tamaños territoriales aparecen distorsionados. Es lo que ha ocurrido durante siglos con el mapamundi que la humanidad
ha usado de forma cotidiana. Nos referimos a la proyección de Mercator, ideada en 1569 por el cartógrafo y matemático flamenco Gerardus Mercator.
Este hombre de ciencias se enfrentó a un gran dilema que sigue causando
dolores de cabeza hoy en día a mu