| María: | Hubo un tiempo en que los teleféricos eran vistos como algo para turistas o para el transporte de materiales. Hoy, se han convertido en una gran alternativa como transporte público en ciudades con topografía compleja, como es el caso en muchas urbes de Latinoamérica. Al frente de esta revolución está Medellín, que inauguró en 2004 la primera red pública de teleféricos. El Metrocable tiene seis líneas integradas con el metro, que conectan el centro con los barrios ubicados alrededor. El éxito de esta iniciativa ha inspirado a otras ciudades como Caracas, que hoy cuenta con el MetroCable para transportar gente a los barrios en sectores montañosos. Aunque probablemente el ejemplo más extraordinario sea el de La Paz. La red Mi Teleférico, inaugurada en 2014, es la más larga y elevada del mundo. |
| Renzo: | ¡Me encantan los teleféricos, María! Me gusta la sensación de estar dentro de esas pequeñas cabinas, contemplando el paisaje allá abajo; atrás el valle y enfrente, ¡la montaña! |
| María: | Pero no es lo mismo subir una montaña en teleférico que utilizarlo para ir de tu casa al trabajo. |
| Renzo: | Eso es cierto. Es mucho más placentero que viajar en un bus barranca abajo. |
| María: | No solo es más placentero. Es un medio de transporte seguro, que no depende del tráfico ni genera embotellamientos. Y además, no produce contaminación ambiental y sonora. |