A veces se gana, a veces se pierde
28 December 2016
Ha ocurrido de nuevo, una vez más, una de tantas desde el comienzo de la crisis en el 2008. Nos despertábamos al inicio de la semana pasada con un nuevo golpe no sólo contra nuestro bolsillo, sino también contra nuestra moral. El Gobierno, después de repetir durante años que jamás se haría cargo de la quiebra de ocho concesiones privadas de autopistas, al final ha tenido que reconocer lo que ya todos sospechábamos: el Estado español asumirá aquel enorme derroche. O, en otras palabras, seremos nosotros los contribuyentes quienes tendremos que hacernos cargo de este desastre. Es lo que suele llamarse “socialización de las pérdidas”: si el negocio funciona, la empresa privada obtiene ganancias; si fracasa, las pérdidas las asumimos nosotros. Los perdedores siempre son los mismos.Se trata de ocho autopistas radiales construidas durante los años de bonanza española, la mayoría de ellas alrededor de Madrid. Luego, con la llegada de la crisis, se comprobó que allí estaba la mezcla de siempre: corrupción, capitalismo de amigos, amaños para beneficiar a ciertas empresas, presupuestos hinchados y, sobre todo, ausencia de usuarios. Yo mismo, hace unos años, recorrí una de aquellas autopistas