Donald Trump provoca risa en las Naciones Unidas
3 October 2018
Según innumerables testimonios de personas que se han atrevido a dejar constancia de sus impresiones, Donald Trump se comporta, básicamente, como un niño atrapado en el cuerpo de un adulto. Quienes han tenido que lidiar con él en la Casa Blanca —y han osado hablar acerca de ello—, afirman que el presidente estadounidense es una especie de infante, muy arrogante y egocéntrico, que necesita, como todo buen infante, llamar la atención en todo momento. A ello se deben los mítines maratonianos que realiza por todos los rincones del país prácticamente cada semana, como si todavía estuviera en plena campaña electoral. Y es que a Donald Trump le encanta, más que le escuchen, escucharse a sí mismo. Tengo la impresión de que el presidente está completamente enamorado de sí mismo (y quiere que los demás también lo estén). Necesita constantemente ser el centro de la atención. Y esto último lo ha logrado, a lo grande, la semana pasada en el estrado de las Naciones Unidas, en la ciudad de Nueva York.El pasado 26 de septiembre, Trump aprovechó al máximo las posibilidades que le brindaba el importante escenario para hacer lo que más le gusta: despotricar de todo el mundo y lanzarse flores a sí mis