Un nuevo cisma dentro de la religión cristiana
9 January 2019
La religión cristiana siempre ha aspirado, en virtud de su dogma principal que establece la existencia de un Dios único, a convertirse en una fe universal. Ingentes han sido los esfuerzos durante siglos por adoctrinar y llevar la creencia cristiana a los más recónditos rincones del planeta. Sin embargo, esta ambición desmedida ha tenido una consecuencia lógica: las numerosas divisiones internas. Han sido célebres los episodios de fragmentación ocurridos a lo largo de la Historia. Uno de los más recordados es el Gran Cisma de Oriente y Occidente, ocurrido en el año 1054, el cual determinó la abrupta separación entre la iglesia católica y la ortodoxa. Luego, en siglos posteriores, vendrían las violentas escisiones entre católicos y protestantes, unas disputas que regarían con la sangre de miles de inocentes amplias extensiones del territorio europeo. Al parecer, innumerables líderes religiosos cristianos han olvidado el supuesto mensaje de paz y concordia que Cristo quiso transmitir a sus seguidores. Pero todo indica que aún no hemos tenido suficiente. Un nuevo cisma se ha producido, quizá el más relevante en los últimos siglos. El pasado 5 de enero, el patriarca Bartolomé I de Const