Las cafeterías no son oficinas: teletrabajadores que apenas consumen
25 March 2026
Foxy burrow / Shutterstock
Qué sugerentes son esos cafés antiguos, con
sus maderas nobles y su aire decadente, donde es fácil imaginar escritores, filósofos y políticos del siglo XX en
animadas tertulias, o abstraídos en un
rincón, escribiendo. Pienso en el parisino Café de Flore, favorito de Jean-Paul Sartre; o el Café a Brasileira, en Lisboa, el
predilecto de Fernando Pessoa. Cuando hago turismo,
nunca me pierdo esos lugares. En el caso de París, descubrí que en realidad la bohemia
los frecuentaba por un motivo terrenal: había calefacción y, por el precio de un café, se podía estar allí todo el día.
En el siglo XXI a esos clientes se los conoce como “
nómadas de cafetería” y en España se han convertido en un problema.
El teletrabajo ha transformado muchas cafeterías en improvisadas oficinas donde una variada fauna de profesionales
abre el ordenador portátil y durante horas consume lo mínimo. Este fenómeno está comprometiendo la viabilidad de
cientos de establecimientos que dependen de la rotación constante
para sobrevivir. "Al principio adaptamos el espacio con
enchufes, pero a los dos años nos dimos cuenta de que
los números no salían", relató a la revista
Xataka la responsable de un céntrico café de Barce