Millones de personas no pueden pagar el agua en Estados Unidos
8 July 2020
¿Dejaríamos que una empresa privada
gestionase el aire que respiramos? La misma pregunta
cabe hacerse para el agua, una sustancia igualmente indispensable. Todo pasa por ella: la agricultura, la energía, la industria.
Quien sea el dueño de la llave del
grifo, será el dueño de todo lo demás. Es la nueva mercancía estratégica para el siglo XXI. Su falta provocará
hambrunas y guerras. Adiós al
petróleo, adiós al llamado ‘oro negro’. La nueva
fuente de riqueza será el ‘oro azul’, un bien cada vez más
escaso y un lujo para millones de personas en todo el mundo. También en Estados Unidos, donde el precio del
agua potable ha aumentado entre 2010 y 2018 una
media del 80% en 12 grandes ciudades.
El debate sobre si el agua es un bien, como el aire, o un servicio, como
la pizza a domicilio, lleva años sobre la mesa. ¿Es legítimo intentar extraer el máximo beneficio económico de una sustancia
sin la que la vida es imposible? ¿Es el agua una
mercancía más? 73 millones de
estadounidenses reciben agua a través de empresas privadas, según la National Association of Water Companies. A escala mundial las
cifras son más inexactas.
Los últimos datos corresponden a 2011 y fueron publicados en el Pinse