El Papa Francisco bendice las uniones civiles entre homosexuales
28 October 2020
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Yo no profeso la religión católica, en realidad no profeso ninguna religión, pero
debo reconocer que Jorge Mario Bergoglio, mejor conocido como el Papa Francisco, es una persona por la que siento gran simpatía. Quizá se deba a que
lo noto, desde que tomó posesión del cargo en el 2013,
bastante incómodo en su
papel como máximo representante de la Iglesia católica. Sospecho que él
no quería asumir tal responsabilidad, pero quizá
se vio obligado a aceptar aquel rol como una especie de misión
a la que no podía dar la espalda. Muchos tenemos la convicción de que el Vaticano decidió, por primera vez en su larga historia, escoger a un Papa latinoamericano
como un modo de frenar el rápido e indetenible avance de las iglesias evangélicas por todo ese territorio. Latinoamérica es la zona del planeta que
más fieles católicos pierde cada año, de modo que la elección de un pontífice
proveniente de esa región, específicamente de Argentina, no parece casual. Pero
a pesar de quizá saberse un tanto utilizado y de la incomodidad que se percibe en él, el Papa Francisco ha intentado
ejercer su oficio de la mejor manera posible. Y ello le ha llevado a tener ya varios
choques con el sector más ortodoxo