Líbano naufraga en una espiral sin fondo
27 October 2021
Karim naamani / Shutterstock.com
Suele decirse que el único aspecto positivo de
haber tocado fondo es que ya no se puede caer más bajo: que en esa situación desesperada
solo cabe recuperarse y, desde lo más hondo, tomar impulso de nuevo hacia arriba. El problema de la agonía que está padeciendo actualmente Líbano es que
ni siquiera se puede atisbar el fin de la espiral por la cual el país se está
precipitando al vacío. A una administración corrupta e inoperativa, a un
desastre económico, a una emergencia social, y a una Beirut devastada por la masiva explosión del año pasado,
se añade ahora un estallido de violencia sectaria. Cada vez más analistas internacionales
temen que el país pueda naufragar como un Estado fallido.
El pasado 14 de octubre, en Beirut, una
manifestación clamó contra la investigación judicial sobre la gigantesca detonación de explosivos que
sacudió el puerto en agosto de 2020: una catástrofe que
causó más de 200 muertos y dejó extensas áreas de la ciudad completamente arruinadas. Desde los
edificios aledaños al Palacio de Justicia beirutí, varios tiradores
abrieron fuego contra las personas que se habían concentrado en la protesta —mayoritariamente, de la comunidad chií—. Siete personas murieron