La muerte de Isabel II simboliza el fin de una era dentro y fuera del Reino Unido
14 September 2022
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Winston Churchill nació en 1874; Liz Truss,
un siglo más tarde, en 1975. Aun separados por más de cien años,
ambos ejercieron el cargo de primer ministro del Reino Unido
bajo el reinado de Isabel II. Este es uno de los datos que mejor expresan la magnitud de la figura histórica de la
monarca británica, fallecida el pasado 8 de septiembre. La reina
soportó el peso de la corona durante siete décadas y despachó con
quince jefes de Gobierno, hasta su último acto de servicio —solo dos días antes de su muerte— en el que
encomendó a Truss la formación del próximo Gabinete. Su desaparición
deja un inevitable sentimiento de orfandad entre sus compatriotas, quienes
apenas pueden recordar otro jefe de Estado en Buckingham Palace: el 85% de la ciudadanía británica
nació después de la coronación de Isabel II.
El reinado más extenso en la historia británica lo ha protagonizado una mujer que, paradójicamente,
no fue criada desde un primer momento para reinar. Isabel II tenía ya diez años cuando la sorprendente abdicación de su tío, Eduardo VIII,
la situó en primera línea de sucesión al trono. Como hija mayor de Jorge VI —monarca durante la
Segunda Guerra Mundial—, fue proclamada reina en 1952. Des