Decide whether the following uses of the imperfect correspond to habitual or repeated actions in the past (1) or ongoing actions in the past (2).
A: ¿Te conté alguna vez que mi hermana bailaba cuando era joven?
B: Creo que tu hermana me lo contó en alguna ocasión pero nunca entró en detalle. A ver, a ver...¡cuéntame esa historia!
A: Pues ella bailaba para la compañía de danza moderna y ballet clásico de la ciudad. Llegó a ser una de las mejores. Hasta la querían contratar en el Ballet Real de Londres.
B: ¡Uauh! Pues sí que debía ser buena, sí. Y, ¿cómo llegó a ser tan buena bailarina?
A: Mientras las otras bailarinas descansaban , ella practicaba hasta que le salían los pasos a la perfección. ¡Era muy persistente! Y cuando llegaba a casa, no paraba de practicar hasta las tantas de la madrugada.
B: Y al día siguiente en pie temprano para ir a practicar otra vez, ¿verdad? ¡Eso sí que es dedicación!
A: Pues toda esa dedicación tuvo su recompensa. Cuando no la llamaban de espectáculos, obras de teatro o de funciones en la ciudad, la llamaban del extranjero o para hacer películas. Ella estaba bastante bien reconocida en el mundo de la danza.
B: Ya veo, ya. Pues sí que lo llevaba bien en secreto. ¿Por qué nunca dice nada de su faceta de bailarina?
A: Tuvo una lesión en el tobillo y tuvo que retirarse. No le gustaba que la gente le recordara a todo momento que era tan buena.
B: Claro, se sentía mal porque no podía cumplir su sueño. ¡Qué lástima!
B: Creo que tu hermana me lo contó en alguna ocasión pero nunca entró en detalle. A ver, a ver...¡cuéntame esa historia!
A: Pues ella bailaba para la compañía de danza moderna y ballet clásico de la ciudad. Llegó a ser una de las mejores. Hasta la querían contratar en el Ballet Real de Londres.
B: ¡Uauh! Pues sí que debía ser buena, sí. Y, ¿cómo llegó a ser tan buena bailarina?
A: Mientras las otras bailarinas descansaban , ella practicaba hasta que le salían los pasos a la perfección. ¡Era muy persistente! Y cuando llegaba a casa, no paraba de practicar hasta las tantas de la madrugada.
B: Y al día siguiente en pie temprano para ir a practicar otra vez, ¿verdad? ¡Eso sí que es dedicación!
A: Pues toda esa dedicación tuvo su recompensa. Cuando no la llamaban de espectáculos, obras de teatro o de funciones en la ciudad, la llamaban del extranjero o para hacer películas. Ella estaba bastante bien reconocida en el mundo de la danza.
B: Ya veo, ya. Pues sí que lo llevaba bien en secreto. ¿Por qué nunca dice nada de su faceta de bailarina?
A: Tuvo una lesión en el tobillo y tuvo que retirarse. No le gustaba que la gente le recordara a todo momento que era tan buena.
B: Claro, se sentía mal porque no podía cumplir su sueño. ¡Qué lástima!