La inteligencia estadounidense ayudó a Ucrania a planificar su contraofensiva
Durante todo el verano, Ucrania ha estado concentrando sus esfuerzos en el frente sur. Ucrania usó cohetes y artillería de alta precisión proporcionados por la OTAN para atacar las líneas de aprovisionamiento y las estructuras de mando rusas. Para hacer incluso más creíble la amenaza, el presidente Zelenski emitió una orden para reconquistar la ciudad de Kherson.
Pero el 9 de septiembre se supo que era un elaborado ardid. Para entonces, las fuerzas ucranianas habían lanzado una ofensiva no en el sur, sino en el norte, que cogió completamente por sorpresa a los rusos. En tan solo unos días, las fuerzas ucranianas liberaron un área mayor que todo el territorio capturado por los rusos desde abril.
Cada vez resulta más claro que la inteligencia y el Ejército de EE.UU. jugaron su papel a la hora de ayudar a Ucrania a planear la contraofensiva. Los representantes estadounidenses se niegan a dar detalles sobre el alcance de la ayuda prestada. El uso de la amenaza en el sur, sin embargo, parece una táctica habitual de despiste usada por EE. UU.