El golpe de Estado en Níger amenaza con desestabilizar más la región africana del Sahel
El 26 de julio, el presidente de Níger, Mohamed Bazoum, fue destituido tras un golpe de Estado. Después, el general Abdourahmane Tchiani, comandante de la guardia presidencial, se autoproclamó el nuevo líder. Es el cuarto golpe de Estado de los últimos años en la región del Sahel, tras los ocurridos en Mali, Burkina Faso y Guinea, y complica incluso más la presencia europea en la zona.
Desde 2014, la UE se ha gastado aproximadamente 30.000 millones de euros en proyectos de seguridad, humanitarios y de cooperación a través de distintos canales, unos con más éxito que otros. Francia había estado llevando a cabo operaciones contra las insurgencias durante 9 años, antes de abandonar Mali el año pasado. Pero, hasta que se produjo el golpe de Estado en julio, Níger todavía se consideraba un bastión de la esperanza.
Casi un 45 % de los fondos de Níger provenían de donantes internacionales. Níger era un país clave para la legitimidad europea en la región, al alinearse con los valores e intereses de la UE. Pero, tras el golpe de Estado, los fondos europeos para el país han sido suspendidos. La pérdida de fondos podría desembocar en una crisis humanitaria que amenazara incluso más la legitimid