Muchos se niegan a creer a Hamás
El 7 de octubre, 1.500 milicianos de Hamás lanzaron un ataque genocida contra asentamientos judíos cerca de Gaza. Asesinaron a bebés, mataron a niños delante de sus padres y quemaron vivas a familias enteras. Los milicianos llevaban puestas cámaras corporales para documentar las atrocidades y poder subir las grabaciones a las páginas de Facebook de las víctimas. El número de víctimas mortales israelíes supera ya las 1.400.
Hamás ha controlado Gaza desde 2007, tras expulsar a la Autoridad Palestina durante un golpe de Estado militar. Desde entonces, Hamás ha transmitido repetidamente su objetivo último: destruir Israel y matar judíos. El grupo militante utilizó la ayuda internacional para continuar armándose, acumulando cohetes, adiestrando combatientes y planeando el ataque contra Israel.
Tanto en Israel como en Occidente, muchos se negaron a darle crédito a los mensajes lanzados por Hamás y a la evidencia existente. En lugar de ello, muchos confiaron en que, mediante incentivos políticos y económicos, se pudiera disuadir a Hamás de transformarse en un representante responsable de los intereses del pueblo palestino.