La victoria de Donald Trump es preludio de enormes cambios en el orden mundial
La decisiva victoria de Donald Trump el 5 de noviembre le pone en situación de convertirse en uno de los más importantes presidentes estadounidenses desde Franklin D. Roosevelt. Su presidencia señala el abandono de las normas políticas establecidas en favor de un enfoque más mercantilista que favorece los aranceles, la desregulación y políticas que recuerdan al aislacionismo anterior a la Segunda Guerra Mundial.
Las posturas de Trump en relación al comercio exterior y a la economía doméstica no se ajustan a la estrategia económica tradicional. Los esperados recortes fiscales y del gasto que propone podrían exacerbar el déficit presupuestario nacional. Aunque sus promesas de desregulación podrían producir beneficios económicos, también podrían llevar al favoritismo hacia determinados aliados de Trump.
La política exterior de Trump podría significar el abandono de la cooperación en las relaciones internacionales, en favor de una postura más egoísta de Estados Unidos en la escena internacional. Aunque Trump está dispuesto a negociar con adversarios como Vladímir Putin, su impredecibilidad podría resultar en errores de cálculo, y beneficiar y alentar a países como China y Rusia.