La traición estadounidense a Ucrania encaja con el nuevo orden político mundial
Desde una perspectiva europea, el abandono estadounidense a Ucrania mientras esta se enfrenta a los ataques rusos equivale a una traición. También marca un profundo punto de inflexión en las relaciones transatlánticas. La manera en que Donald Trump y sus colaboradores están abusando de Ucrania, y socavando la OTAN, parecen convertir a Estados Unidos en un socio poco fiable, incluso contencioso.
La erosión de la credibilidad estadounidense no se limita a la presidencia de Trump. Anteriores administraciones ya habían incumplido las garantías de seguridad. Obama no hizo frente a la anexión de Crimea, y Biden actuó de forma demasiado cautelosa tras la invasión rusa a gran escala. Pero lo que caracteriza el momento actual es la naturaleza abierta y deliberada de la traición.
Durante las conferencias de Múnich, los ideólogos del movimiento estadounidense MAGA han propugnado una vuelta al ultranacionalismo, el proteccionismo, las fronteras cerradas y la cultura cristiana. Pero, aunque aseguran que “el ayer quedó atrás”, están arrastrando al mundo de vuelta a la época del imperialismo, mientras intentan forzar a Ucrania a ceder parte de su territorio soberano al beligerante Putin.