Un estudio asegura que Juana de Arco podría haber comido las mismas uvas que comemos hoy en día
Un nuevo estudio ha desvelado que la emblemática variedad de uva francesa pinot noir ha permanecido virtualmente inalterada durante al menos 600 años. La investigación, publicada la semana pasada en Nature Communications, analizó el ADN de 54 semillas de uva de un periodo que va desde la Edad del Bronce hasta la Edad Media. Los científicos las utilizaron para elaborar el árbol genealógico de las uvas francesas a lo largo del tiempo.
El estudio asegura que se comenzaron a utilizar los esquejes para hacer crecer nuevas plantas hace mucho tiempo, durante la Edad del Hierro. Este método fue muy importante para mantener vivas las variedades francesas de uva. El estudio de la historia de la uva también ayuda a los productores de vino a identificar antiguas y robustas variedades de uva, capaces de sobrevivir a los efectos del cambio climático.
Al tener la uva pinot noir de hace 600 años encontrada en el norte de Francia la misma composición genética que la variedad moderna, los científicos conjeturan, en tono de broma, que Juana de Arco podría haber comido la misma uva que nosotros. Aunque, claramente, esta uva fue consumida, los científicos todavía no saben si se bebió en forma de jugo, de