La negativa de Canadá a ceder a la presión estadounidense refleja tradiciones muy arraigadas
El viernes, el primer ministro canadiense, Mark Carney, rechazó los términos estadounidenses, y dio instrucciones a su equipo para que abandonaran las negociaciones comerciales con EE. UU. Carney dijo que los cambios introducidos a última hora en la propuesta estadounidense eran “injustos, inviables económicamente”, y que “ponían en cuestión la fiabilidad de cualquier acuerdo”.
La decisión de Carney tiene sus raíces en los valores canadienses, que priorizan la resistencia y la soberanía nacional por encima de las oportunidades económicas. El rechazo a las condiciones estadounidenses, aunque probablemente cause sufrimiento a nivel económico, ha sido muy aplaudido por constituir una valiente defensa de la independencia y la identidad canadienses.
Uno de los puntos más contenciosos eran las exigencias estadounidenses relativas a las leyes canadienses que protegen y promueven sus tradiciones bilingües y multiculturales. Son especialmente importantes en Quebec, donde el francés es una parte fundamental de la identidad cultural. Carney insistió en que reducir la protección del idioma francés no fue nunca negociable.