Fiestas de América Latina
Peregrinación a la Basílica de Guadalupe
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Tenía los pies húmedos e hinchados.
Me dolía la espalda y
no me podía sacar el frío,
a pesar de las horas y horas
de caminata. ¿Por qué
se me ocurrió hacer esto?,
me preguntaba. ¿Por qué
no vine a visitar a la Virgen de Guadalupe
un día cualquiera en autobús desde el Centro Histórico? Eran
preguntas retóricas, porque
en realidad ya conocía todas las respuestas. Quería visitar la Basílica de Guadalupe porque
le dicen “
el lugar más sagrado de América” y “
el segundo templo más visitado del mundo”.
Quería hacerlo rodeado de fieles,
por esa sensación que se percibe al realizar un gran esfuerzo colectivo.
Quería ponerme en los pies de San Juan Diego,
aquel indígena devoto al que se le apareció la Virgen en
el cerro del Tepeyac
hace cinco siglos. Y
no quería tan solo caminar las dos horas de la
Calzada de Guadalupe. No, quería
peregrinar por
rutas y senderos y
cansarme como se cansan los más de