Hoy iniciaremos nuestro recorrido en Hungría. Viktor Orbán, primer ministro del país desde hace 16 años, sufrió una estrepitosa derrota en las elecciones legislativas celebradas el pasado 12 de abril. Orbán era uno de los grandes exponentes de la ultraderecha mundial, aliado de Putin, Trump y Netanyahu. Su caída ha supuesto un alivio para la Unión Europea, que espera que Hungría levante ahora el veto a un nuevo paquete de sanciones a Rusia y desbloquee la ayuda económica a Ucrania. Péter Magyar, un conservador nacionalista aliado de Orbán en el pasado, será el nuevo primer ministro.
Donde le ha ido mucho mejor a la extrema derecha es en Perú. Keiko Fujimori, hija del difunto dictador Alberto Fujimori, ganó la primera vuelta de las elecciones presidenciales y es la favorita para convertirse en la próxima presidenta del país. La cita con las urnas ha estado marcada por varias irregularidades en los centros de votación, lo que ha obligado a posponer la proclamación de los resultados oficiales. A fecha de hoy, aún no sabemos quién será su rival en la segunda vuelta, que tendrá lugar el 7 de junio.
De Perú, viajaremos luego a Argentina, para contarles que los glaciares han dejado de tener protección medioambiental. El Congreso ha aprobado una reforma legal, promovida por el presidente Milei, que permite proyectos de minería metalífera en los suelos helados de los Andes. La nueva ley ha suscitado las quejas de la oposición y de organizaciones ecologistas, que denuncian un atentado contra el medioambiente y las reservas hídricas del país.
La extrema derecha está haciéndose con el poder en buena parte de América Latina, a la espera de lo que pase este año en las elecciones presidenciales de Colombia, esta primavera, y de Brasil, en otoño. Las fuerzas de la izquierda latinoamericana intentan rearmarse estratégica e ideológicamente. La semana pasada, los presidentes de Colombia, Brasil, México, y Uruguay participaron en Barcelona en la Movilización Global Progresista, un foro promovido por el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez.
Pero vamos a comenzar, si les parece bien, por las elecciones en Hungría...
Hungría no vivía una demostración de júbilo popular semejante desde la implosión del régimen comunista, en 1989. Miles de personas se echaron a las calles de Budapest y de otras ciudades del país, el pasado 12 de abril, para celebrar la victoria de Péter Magyar, líder del partido de centroderecha Tisza, en las elecciones legislativas. El nuevo primer ministro llega al poder con la promesa de acabar con la corrupción y de devolver a Hungría al corazón de Europa: “fuimos, somos y seremos europeos”.
La victoria de Magyar pone fin a 16 años de poder omnímodo de Viktor Orbán. A lo largo de los años, el líder de Fidesz había convertido a Hungría en la oveja negra de la Unión Europea. El hombre que acuñó el concepto de “democracia iliberal” actuó como la quinta columna de Rusia en Europa y se erigió también en el gran aliado de Trump en el Viejo Continente, hasta el punto de que el vicepresidente J.D. Vance viajó expresamente a Budapest durante la campaña para expresar públicamente el apoyo de la administración estadounidense. La derrota de Orbán es una impugnación al nacionalismo soberanista y asesta un duro golpe a la extrema derecha global.
Tisza, el partido de Magyar, ha obtenido más d
La extrema derecha consolida sus avances políticos en América Latina. El Salvador, Argentina, Chile, Ecuador... y ahora Perú. Keiko Fujimori, hija del difunto y sanguinario dictador Alberto Fujimori, ganó la primera vuelta de las elecciones presidenciales y es la favorita para convertirse en la próxima presidenta del país andino. Lo que no sabe Fujimori es quién será su rival en la segunda vuelta. El izquierdista Roberto Sánchez y el ultraconservador y fundamentalista cristiano Rafael López Aliaga se disputan la segunda posición. Apenas los separan unos pocos miles de votos. El escrutinio no ha concluido debido a algunas irregularidades detectadas en varios centros de votación. Las autoridades electorales han ordenado un recuento de los sufragios y será la justicia la que decida en última instancia quién será el rival de Keiko Fujimori el próximo 7 de junio. La decisión definitiva no se espera hasta la primera quincena de mayo.
Durante la campaña electoral, los distintos candidatos intercambiaron propuestas sobre cómo combatir el crimen organizado y la corrupción. Estas son las mayores preocupaciones de los ciudadanos en un país que registra tasas notables de crecimiento económico a
De un tiempo a esta parte, el mundo atraviesa una disputa descarnada por los recursos naturales. La necesidad de obtener materias primas para el desarrollo tecnológico y la creciente demanda energética actúan como aceleradores de una carrera que plantea serios desafíos ambientales y sociales. La industria global requiere cantidades ingentes de metales, tierras raras e hidrocarburos, y eso está impulsando a muchos países a autorizar explotaciones mineras en zonas de alta vulnerabilidad ecológica.
Es el caso de Argentina, un país que sufre dificultades económicas significativas y cuyo Congreso ha debatido reformas legislativas clave para explotar los yacimientos mineros cercanos a los glaciares. Toda la región andina de Argentina es rica en oro, plata y litio, pero sobre todo en cobre, un metal estratégico para la transición energética.
Uno de los grandes problemas derivados de la explotación minera de los glaciares es el abastecimiento de agua. Las regiones periglaciares son las mayores reservas estratégicas de recursos hídricos de Argentina. La ley aprobada por el Congreso ha suscitado el rechazo de las organizaciones ecologistas. Enrique Viale, presidente de la Asociación Argentina
Los principales líderes progresistas del mundo se dieron cita en Barcelona el fin de semana pasado, convocados por el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. El objetivo de la Movilización Progresista Global era rearmar estratégica e ideológicamente a la izquierda para frenar el avance mundial de la ultraderecha. A la cumbre de Barcelona asistieron los cuatro grandes referentes de la izquierda democrática latinoamericana: el presidente de Colombia, Gustavo Petro; el de Brasil, Lula da Silva; la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi.
Pedro Sánchez, anfitrión de la cumbre, alertó que el mundo está asistiendo a “una peligrosa normalización del uso de la fuerza”. “Dentro de nuestras sociedades”, dijo Sánchez, “crecen la desigualdad y la desinformación”.
Aunque nadie nombró explícitamente a Donald Trump, los discursos de los líderes progresistas incluyeron críticas veladas al presidente de los Estados Unidos, al que acusan de dinamitar el multilateralismo y de patrocinar a la extrema derecha global. Lula da Silva exhortó al mundo a “ir en contra de este señor de la guerra”, asegurando que le “molesta el regreso de los emperadores que