Empezaremos comentando el ansiado regreso del ser humano a la Luna. 53 años después del fin del programa Apolo, la misión Artemis II ha conseguido orbitar el satélite terrestre con cuatro tripulantes a bordo. Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y Jeremy Hansen se han convertido en las primeras personas que han conseguido divisar con sus propios ojos la cara oculta de la Luna. Nunca en la historia, unos astronautas habían estado tan lejos de la Tierra. El éxito de la misión Artemis II abre la puerta al esperado regreso de la humanidad a la superficie lunar en 2028.
Hablaremos también de otros asuntos más mundanos, pero no por ello menos importantes. Estados Unidos y Venezuela continúan con su deshielo diplomático. El acercamiento entre los dos países, tras la captura y arresto de Nicolás Maduro, el pasado mes de enero, se ha visto reforzado por el levantamiento de las sanciones del Departamento del Tesoro de Estados Unidos a la presidenta interina Delcy Rodríguez y por la reapertura de la Embajada de Estados Unidos en Caracas.
Venezuela, junto con otros países del Caribe y de Sudamérica, alberga a buena parte de la comunidad afrodescendiente de América Latina. En los últimos años, cada vez son más los negros –especialmente mujeres– que acometen lo que se ha dado en llamar la “transición capilar” para recuperar su pelo natural, como reivindicación de orgullo cultural e identitario. Durante siglos, los estándares de belleza dominantes en América Latina privilegiaron rasgos europeos, considerando el cabello afro como “desordenado”, “poco profesional” o “inapropiado”, generando presiones sociales.
Finalmente, terminaremos nuestro recorrido hablando del descenso de la natalidad en América Latina, una tendencia que se agudiza a cada año que pasa y que tiene que ver con los cambios demográficos, económicos y culturales que está viviendo la región. Muchos países latinoamericanos se encuentran ya por debajo de la llamada tasa de reemplazo, lo que les obligará a recibir inmigración en el futuro si no quieren poner en riesgo la sostenibilidad de sus economías y de los planes de pensiones.
Pero vamos a empezar, si les parece, por la histórica misión Artemis II, que ha supuesto el regreso de la humanidad a la Luna...
El pasado 1° de abril, la nave Orion despegó desde el Centro espacial Kennedy de la NASA, en Cabo Cañaveral, con destino a la Luna en el marco de la misión Artemis II. Todo se desarrolló según el calendario previsto. “Three, two, one... and liftoff”. A bordo de la cápsula, cuatro astronautas: el comandante Reid Wiseman, la especialista Christina Koch y el piloto Victor Glover —los tres de la NASA—, así como Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense. La misión Artemis II ha marcado el regreso de la humanidad a cercanías de la Luna por primera vez desde el fin del programa Apolo, en 1972. Sin embargo, no incluye un alunizaje ni una inserción en órbita lunar: la nave sobrevolará la Luna y regresará a la Tierra al cabo de unos 10 días.
Durante el sobrevuelo lunar, los cuatro tripulantes del Orion han sido los primeros seres humanos en contemplar con sus ojos la cara oculta de la Luna y han sido también los primeros en alcanzar el punto más lejano en el espacio profundo al que jamás haya llegado una persona, más de 400.000 kilómetros.
La misión Artemis II ha cautivado la atención del mundo entero. La fascinación de los seres humanos por la Luna se remonta a los orígenes de la ci
Apenas han transcurrido cien días desde que Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro en Caracas y lo trasladó a Nueva York para juzgarlo por delitos de “narcoterrorismo”. Desde entonces, los acontecimientos se han sucedido a una velocidad vertiginosa y con una dosis considerable de surrealismo. En apenas tres meses, el chavismo ha pasado de ser el enemigo acérrimo de Estados Unidos en América Latina a ser uno de sus grandes aliados. Donald Trump ha condenado al ostracismo a la oposición democrática venezolana e insiste en cultivar unas buenas relaciones personales y diplomáticas con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez.
La semana pasada, la Administración Trump dio varios pasos para normalizar las relaciones institucionales con Venezuela. Por un lado, el Departamento del Tesoro ordenó el levantamiento de todas las sanciones impuestas a la mandataria venezolana: unas medidas que le impedían, entre otras cosas, realizar transacciones con organismos o individuos dentro de Estados Unidos. Dos días antes, la Administración Trump había reanudado oficialmente las operaciones de su Embajada en Caracas. Delcy Rodríguez ahora quiere seguir avanzando en el deshielo con Washingto
El pelo afro como reivindicación histórica y cultural de la comunidad afrodescendiente de América Latina
La población afrodescendiente en América Latina supera los 130 millones de personas, representando aproximadamente una cuarta parte de la población total de la región. La mayor parte se concentra en Brasil, Colombia, Venezuela, Cuba, Haití y Ecuador. A menudo invisibilizada, la población negra y mestiza de América Latina sufre discriminaciones de todo tipo; entre ellas, por su cabello encrespado.
La discriminación por el pelo afro en América Latina es una manifestación cotidiana del racismo estructural. Durante siglos, los estándares de belleza dominantes han privilegiado rasgos europeos, considerando el cabello afro como “desordenado”, “poco profesional” o “inapropiado”. Esto ha generado fuertes presiones sociales, especialmente en los ámbitos laborales y educativos. Este tipo de discriminación no es superficial: afecta la identidad y la autoestima.
Muchas mujeres afrodescendientes han alisado su cabello desde la infancia y nunca han mostrado públicamente su imagen natural. Desde muy temprana edad, han aprendido a plancharlo, para encajar en un ideal de belleza impuesto por el eurocentrismo. Sin embargo, en los últimos años, han surgido movimientos que reivindican el orgullo afro y
El descenso de la natalidad en América Latina se debe a una combinación de factores sociales, económicos y culturales. La CEPAL –la Comisión Económica para América Latina y el Caribe– lo atribuye a “los cambios en los estilos de vida, el mayor acceso a la educación, la incorporación de las mujeres al mercado laboral y la disponibilidad de métodos anticonceptivos”. El éxodo rural y la rápida urbanización, además, encarecen la vivienda, la educación y la atención sanitaria, lo que lleva a muchas familias a tener menos hijos o a optar por no tenerlos.
La realidad demográfica de América Latina ha cambiado de forma radical. En 1950, las mujeres latinoamericanas tenían en promedio casi seis hijos, pero hoy en día, la media ha descendido hasta 1,8 hijos por mujer. Tres de cada cuatro países de América Latina y el Caribe ya no alcanzan el nivel de reemplazo poblacional. Chile encabeza el ranking regional, con una tasa de 1 hijo por mujer, seguido por Colombia (1,1), Uruguay (1,2) y Argentina (1,4).
El hecho de que las mujeres tengan menos hijos o pospongan la maternidad tiene mucho que ver con un cambio cultural. América Latina es la región con más católicos en el mundo y tradicionalmente h