Nicaragua: unas elecciones manchadas por la persecución política
Desde entonces, es difícil pensar en el gobierno nicaragüense como una democracia plena. Especialmente cuando en cada elección presidencial termina pasando lo mismo. El partido de Ortega no sólo controla el congreso, también tiene una fuerte influencia en el poder judicial.
En el 2016, el principal líder de la oposición fue removido de su cargo por la corte suprema, a meses de las elecciones. Cinco años más tarde, los principales dirigentes opositores fueron detenidos o inhabilitados. ¡Qué casualidad!
Ahora Daniel Ortega se enfrenta a partidos menos importantes que tienen muy pocas chances de ganar.
A los ojos del mundo, Ortega ha perdido todo tipo de credibilidad. El presidente norteamericano Joe Biden describió las elecciones como “ni libres ni justas, y desde luego no democráticas”.
Este domingo hubo muy poca participación en las urnas. Me parece natural. Después de todo, ¿quién quiere votar en una elección que ya está decidida de antemano?
El 15 de noviembre tendremos los resultados