Aurelia García Cruceño es liberada luego de 3 años en prisión
El caso de Aurelia era un ejemplo más de la enorme vulnerabilidad de las comunidades indígenas. A menudo, las fiscalías aprovechan la barrera del idioma para dictar sentencias injustas. El resultado es discriminación institucional.
Aurelia fue sometida a un trato inhumano luego de su arresto. Ella fue esposada a su cama y obligada a firmar una declaración de culpabilidad. Aurelia no entendía nada de lo que estaba pasando, claro, porque ella no hablaba español.
Por suerte, la jueza a cargo del caso de Aurelia decidió liberarla. Ella llegó a la conclusión de que las pruebas no eran suficientes para condenarla.
En estos tres años, Aurelia tomó clases. Ahora sí sabe hablar español y muy bien, por cierto. Ahora, ella es libre de denunciar el terrible trato al que fue sometida.
El sueño de Aurelia es convertirse en una maestra bilingüe. ¡Me alegro tanto por ella!