Evo se rinde homenaje a sí mismo
15 February 2017
Creo que para nadie es ya una sorpresa que el populismo está de moda en el mundo entero. No importa que sea de izquierdas o de derechas, o que se desarrolle en el Primer Mundo o en el Tercer Mundo: el populismo en sus más diversas manifestaciones parece expandirse por todo el planeta sin nada que lo detenga. Podríamos pasarnos la próxima media hora intentando definir con exactitud qué es el populismo. Pero como hemos venido a escuchar noticias y no a recibir una aburrida charla sobre política, voy a centrarme en una única característica que es común a todos los populismos: el culto a la personalidad.Un líder populista necesita que lo adoren y lo idolatren. Pero no necesita aquello únicamente por ego o por simple salud mental. Debido a que el gobierno entero prácticamente descansa sobre sus espaldas, el líder populista se ve forzado a alimentar el culto a su propia personalidad para así poder continuar gobernando con mano de hierro. Muchas veces necesita obligar al pueblo a amarlo. Y en ocasiones, por supuesto, el gran líder supremo cae en el ridículo.
Evo Morales, el presidente de Bolivia, es un ejemplo perfecto de todo esto que estoy diciendo. El pasado 2 de febrero, Morale