Una batalla que estamos perdiendo
10 May 2017
Desde hace ya algunos años, han comenzado a surgir voces por doquier que cuestionan las estrategias globales emprendidas en contra del consumo de drogas, unas estrategias que, como todos ya sabemos, están basadas principalmente en la represión policial y militar. Lo que estas voces disidentes argumentan, a través de datos fidedignos, estadísticas y encuestas, es algo bastante evidente: estamos perdiendo la batalla. El consumo de todo tipo de drogas se dispara cada año en gran cantidad de países, principalmente en los del Primer Mundo, mientras de forma paralela también aumenta sin cesar el número de muertos que deja atrás la violencia ligada al narcotráfico. Por no hablar del excesivo número de presidiarios ligados al comercio de drogas que atiborran las cárceles de todo el planeta. Surgen entonces las preguntas ineludibles: ¿Qué estamos haciendo mal? ¿No es hora ya de cambiar una estrategia cuyos resultados son cada vez más alarmantes? Suponiendo que la legalización de las drogas ocasionase un fuerte aumento de la demanda en la ciudadanía (y hay quienes opinan que aquello no sucedería), ¿el número de muertes ocasionadas por el consumo podría acaso compararse con el que deja atrás,