Las máscaras de la tragicomedia, la infamia y la vergüenza
31 May 2017
Por segunda semana consecutiva, y desde hace años, el gobierno y la institucionalidad brasileña se tambalean por las continuas evidencias de corrupción. El escándalo más reciente, recordemos, involucra al presidente, Michel Temer. El pasado 17 de mayo salieron a la luz grabaciones en las que Temer sugiere que se continúe con la trama de sobornos y el entorpecimiento de la justicia y, en resumen, le dice a su interlocutor que tiene que seguir pagando.Impulsados por la prensa, miles de brasileños han salido a las calles para pedir nuevas elecciones y la renuncia del presidente. Pero Temer, sin mostrar un poco de vergüenza, dice que todo es un complot de la oposición y que no renunciará.
El caso, ya impresionante, se suma a lo ocurrido hace menos de un año. Temer, recordemos, llegó al poder no por su carisma sino por sus habilidades de político: traicionó a Dilma Rousseff, presidente de entonces, y se unió a la campaña de desprestigio en su contra que concluyó con la destitución de Dilma. Y él, siendo el vicepresidente, asumió el poder.
La situación, entonces, da muestras de absurdo y patetismo, pues en menos de un año los brasileños enfrentan, posible