Un dictador menos en el mundo
7 June 2017
El pasado 29 de mayo murió a los 83 años uno de los personajes más oscuros y controvertidos de la historia reciente latinoamericana: Manuel Noriega. A pesar de haber vivido una muy larga vida, al menos no se puede decir que haya disfrutado de sus últimas décadas de existencia. Pocas veces la historia universal brinda a sus pasivos espectadores el lujo de presenciar algo que se aproxima al sentido de justicia. Y es que son muy escasos los dictadores, genocidas o autócratas que pagan en vida por sus crímenes y desmanes. La mayoría de ellos muere pacíficamente, en su cama y rodeados por sus seres más queridos. No fue el caso de Noriega. Tan sólo un tumor cerebral le permitió pasar sus últimas semanas de vida en un hospital de Ciudad de Panamá. En caso contrario, habría continuado en un calabozo tras 27 largos años de confinamiento.Repasemos un poco la historia. Manuel Antonio Noriega, conocido por sus antiguos aliados norteamericanos como “el hombre fuerte de Panamá”, fue el militar que, bajo el paraguas protector de la CIA, gobernó con mano de hierro la nación centroamericana entre los años 1983 y 1989. Aún eran los tiempos en que Estados Unidos quitaba y ponía presidentes-títer