El viejo Imperio se tambalea pero…
14 June 2017
Mi gran entendimiento de lo que es la política llegó al tiempo en que comenzaba a hacerme adulta. Fue por los años en que Bush hijo era la cara visible del Imperio global y se inventó una guerra sin base e inútil en Iraq. A su lado, extrañamente, aliado incondicional, estaba el Primer Ministro británico, Tony Blair. Y digo extrañamente, pues la comprensión llegó al enterarme de que Blair era el líder del Partido Laborista, un partido de izquierda cuyo nombre bien podría intercambiarse por Partido Socialista, o algo así.¿Cómo? Recuerdo que pensé. ¿Un “laborista” apoya esta mentira de guerra? ¿Este cinismo? ¿Esta gran injusticia? Así, queridos oyentes, aquella lección política, para mí, fue contundente: las ideologías son solo retórica para el pueblo y detrás - y en el fondo, y arriba - solo está el poder. El poder para defender intereses estratégicos; el poder cuya única finalidad es perpetuar el poder.
Toda esta digresión, me disculparán algunos, me viene inevitablemente ante las elecciones parlamentarias del pasado 8 de junio en el Reino Unido. Y es que acá la contienda se debatía principalmente entre el Partido Laborista y el Partido Conservador y de sus resultados, dicen