Ídolos caídos
13 September 2017
Permítanme que les cuente una linda historia. Érase una vez una dama muy valiente y con ansias de libertad llamada Aung San Suu Kyi. La “Dama”, como se la conoce tras haberse convertido en un símbolo de la defensa de la democracia en Asia, batalló incansablemente hasta lograr el restablecimiento de la democracia en Myanmar, un país antes conocido oficialmente como Birmania. Aung San se opuso durante décadas a la Junta Militar que gobernó Birmania con puño de hierro desde el año 1962. Aquel desafío debió pagarlo con 15 años de arresto domiciliario y en completo aislamiento del mundo exterior. Tanta valentía y tesón la hicieron merecedora del Premio Nobel de la Paz en 1991, e incluso la banda U2 dedicó una preciosa canción a la aguerrida dama: “Walk on”. Aquellos arduos años de resistencia y presión finalmente obtuvieron sus frutos en las primeras elecciones democráticas de 1990. Sin embargo, la Junta Militar no reconocería los resultados hasta mucho más tarde, cuando por fin unos nuevos comicios en 2015 auparon al poder a la Dama. La democracia renacía al fin en Myanmar y la Dama dirigiría ahora con justicia y sabiduría los pasos de la nación. Y colorín colorado, este cuento se ha a