Una imagen y cientos de interpretaciones
10 January 2018
A primera vista es una hermosa imagen. Y a la segunda. Y a la tercera. No hay duda de que es una fotografía muy bien lograda, ese tipo de instante irrepetible, fugaz y casi mágico que sólo una cámara fotográfica puede captar en ocasiones muy contadas. Sin embargo, lo que sí puede cambiar, tras el prolongado deleite estético por parte del observador, es la interpretación que cada quien puede obtener de dicha fotografía tras una, dos o tres ojeadas.Se trata de la imagen viral que durante la semana pasada agitó las redes sociales en todo Brasil. Les invito a buscarla por Internet. En la hipnótica fotografía de Lucas Landau, realizada en la playa de Copacabana durante el recibimiento del nuevo año, podemos ver a un niño negro, de unos ocho o nueve años, adentrándose en el mar hasta la altura de las rodillas. Se encuentra completamente solo. Con los brazos entrecruzados, el rostro absorto y la mirada perdida dirigida hacia lo alto, parece mirar arrobado el espectáculo pirotécnico que se desarrolla en el cielo. A sus espaldas y en segundo plano, centenares de personas, cuya variedad de razas podemos intuir a pesar del desenfoque de la imagen, celebran todas vestidas de blanco la llegada