Las malas mañas siempre se pegan
2 May 2018
No hay duda de que la llegada de Donald Trump al poder ha sido uno de los acontecimientos políticos más negativos que se recuerden en muchas décadas. Sería demasiado larga la lista de todas las consecuencias perjudiciales que ha entrañado el arribo de Trump a la Casa Blanca. Desde el aumento de la desigualdad y el conflicto social en Estados Unidos hasta la desestabilización global, sin olvidar el preocupante retroceso en la lucha contra el cambio climático. No tendríamos tiempo para abordar tantos temas. Pero lo que sí me gustaría subrayar en esta oportunidad, es lo que yo considero uno de los aspectos más graves que emanan de la figura del presidente estadounidense: el riego de la imitación. De alguna manera, el presidente de la nación más poderosa del mundo siempre se ha erigido, para bien o para mal, en el modelo a seguir por los demás líderes mundiales. Estoy convencido de que muchos dirigentes internacionales en estos momentos deben de estarse preguntando: “Si el presidente de Estados Unidos se comporta así, ¿por qué yo no?”. No creo que sea casual que, desde la elección de Donald Trump a finales de 2016, la democracia haya experimentado un claro retroceso a nivel mundial, mi