El núcleo duro de la Unión Europea busca respuestas ante el reto migratorio
27 June 2018
La crisis de la inmigración irregular en Europa no cesa de complicarse día a día. A pesar de que la llegada de inmigrantes, en comparación con años anteriores, se ha reducido, gracias a una "tensa calma" en el conflicto sirio y a la relativa estabilización del gobierno libio, la situación está muy lejos de poder solucionarse en las peligrosas aguas del Mediterráneo. Ya Europa no se enfrenta a la avalancha de refugiados sirios que, hace un par de años, amenazó la fortaleza del gobierno de Angela Merkel en Alemania. Ahora, la llegada de un nuevo gobierno con tintes xenófobos en Italia, así como el goteo ininterrumpido de miles de subsaharianos que continúan arriesgando sus vidas en frágiles embarcaciones, han vuelto a complicar la unidad y la estabilidad política del continente europeo. Así lo ha entendido el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, quien, ante la preocupante brecha que se ha abierto entre Italia y el resto de los socios comunitarios, convocó una reunión urgente el pasado 24 de junio en Bruselas. A ella tan sólo ha asistido el núcleo duro de la Unión Europea, con Francia y Alemania a la cabeza. Fuera de la mini cumbre han quedado 12 miembros de la Unió