Cuba reprime una manifestación por los derechos de los homosexuales
22 May 2019
Ser homosexual en América Latina nunca ha sido fácil. A pesar de que muchos países han modernizado sus legislaciones, la realidad es que la comunidad LGBT sigue siendo objeto de discriminación en toda la región. Socialmente, la homosexualidad no está completamente aceptada, por culpa, en parte, del trabajo evangelizador de algunas iglesias latinoamericanas, poderosas e influyentes, que abogan por penalizar las relaciones entre personas del mismo sexo. Este conservadurismo social también se ha infiltrado en la política. Valga como ejemplo Brasil, cuyo presidente, Jair Bolsonaro, llegó a decir, en una ocasión, que preferiría tener un hijo muerto a un hijo homosexual. Un ejemplo más de que aún queda mucho camino que recorrer para lograr el pleno respeto a los derechos de la comunidad LGBT en América Latina, lo hemos visto recientemente en Cuba. El pasado 11 de mayo, alrededor de un centenar de homosexuales salieron a las calles de la Habana, en un ambiente festivo, para exigir el reconocimiento de sus derechos. La marcha no estaba autorizada y fue, en consecuencia, reprimida y disuelta por las autoridades. Un atentado, en mi opinión, contra la libertad de expresión y contra el derecho